No obstante, 20 años atrás, Sheraton -una de las 32 marcas de la cadena estadounidense, Marriot- logró un acuerdo con los propietarios de ese inmueble y decidió construir un nuevo recinto.
Con ello, el hotel fue completamente reconstruido en 2005 y relanzado como parte de la cadena Marriott International, bajo la marca Sheraton Miramar.
Hoy por hoy, este establecimiento es uno de los dos Sheraton que hay en el país (el otro es el de Santiago). En 2024 recibió aproximadamente 40 mil visitantes, y creció un 7% en comparación con el año anterior como reflejo de una recuperación sostenida del turismo. Para 2025 proyecta un crecimiento de entre 10% y 15% en su tasa de ocupación.
De acuerdo a su gerente general, Patricio Carvallo, el hotel “no solo es un ícono arquitectónico sobre el mar, sino también un verdadero punto de encuentro que forma parte de la historia y el corazón de la ciudad”.
De ahí que a dos décadas de su lanzamiento, “buscamos posicionarnos no sólo como un hotel de lujo (…) más allá de su impacto económico, el hotel tiene un profundo valor emocional y cultural para la comunidad”, dijo.
“Queremos seguir siendo el hotel ícono de la región, fortaleciendo nuestra posición en el turismo internacional y de alto nivel”, remarcó. Hoy los huéspedes provienen mayoritariamente de Chile, EEUU, Argentina y Brasil
Junto a los distintos eventos que harán de acá a diciembre para celebrar su aniversario -incluyendo el lanzamiento de una botella de vino con Casa Silva-, la mirada hoy está puesta en un gran proyecto de renovación. “Si bien no hemos realizado una remodelación total en los últimos años, hemos invertido de forma sostenida en el mantenimiento y mejora de nuestras instalaciones. De cara a los próximos años, proyectamos una renovación más profunda de espacios comunes y habitaciones”, la que se “podría ya iniciar a partir del año que viene”.
Si bien no está definido el proyecto final, involucrará remodelar las 142 habitaciones del hotel, para lo que se calcula un gasto entre US$ 12 mil y US$ 15 mil por cada una.
POR BLANCA DULANTO

