Más amplios y con comodidades: cuánto cuesta dormir en un glamping

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Para los que quieren ir a la naturaleza, pero prefieren ahorrarse el sacrificio acampar

Dormir en una carpa ya no significa pasar frío ni resignarse a la incomodidad. Hoy es posible hacerlo en una cama king size, con baño privado, calefacción y una buena ducha caliente. Ese es el espíritu del glamping, un formato que mezcla glamour con camping, es decir, comodidad hotelera, y que en Chile se ha instalado con fuerza entre quienes buscan naturaleza sin sacrificar confort. La propuesta se extiende por todo el país. Hay domos con vista al cielo en el desierto de Atacama, carpas equipadas en bosques del centro sur y alojamientos de diseño en zonas cercanas a glaciares patagónicos. En todos los casos, la experiencia apunta a lo mismo: llegar con lo puesto y encontrar todo listo. Camas armadas, cocina equipada, desayunos y, en algunos casos, amenidades que marcan la diferencia, como tinajas privadas o terrazas exclusivas. Julián Gurfinkiel, fundador de Turismo City, explica que el mercado del glamping en Chile es amplio y heterogéneo. «La oferta presenta una gran variedad de precios y ubicaciones, con valores que van desde cerca de $47.000 por noche hasta opciones que superan los $170.000”, señala.

Según comenta, no se trata necesariamente de lujo extremo. «La propuesta combina contacto con la naturaleza y comodidad, pero no siempre apunta a lo más exclusivo. En general, son alojamientos funcionales, pensados para escapadas cortas, con distintos niveles de servicios”, aclara. Algunos incluyen desayuno, otros lo ofrecen como adicional, y varios suman espacios comunes amplios, piscina u otros servicios. La ubicación también juega un rol clave. «La oferta se concentra principalmente en destinos turísticos consolidados, tanto del norte como del sur de Chile, además de zonas costeras e insulares. Eso refuerza el vínculo del glamping con lugares de alto atractivo natural”, agrega.

Carpas junto al río

En la zona lacustre, Glamping 2 Ríos se ubica en Villa San Pedro, sector Pichares, en Pucón. Daniel Pérez, uno de sus fundadores, explica que el recinto cuenta con dos carpas separadas por 30 metros, lo que asegura privacidad. Cada una tiene baño privado, ubicado a solo cinco metros. «No son baños compartidos ni externos. Cada carpa tiene el suyo”, aclara. Las carpas están equipadas con una cama de dos plazas, con opción de sumar dos camas adicionales. Además, existe un espacio común que funciona como kitchenette, donde los huéspedes pueden preparar su comida. “Hay cocinillas, mesa, juegos de mesa y un lugar para hacer fogatas”, detalla.

El lugar está pensado principalmente para parejas, aunque también recibe familias pequeñas, dado que hay capacidad hasta para cuatro personas. Cada carpa incluye una miniterraza con vista directa al entorno. «Desde ahí se ve toda la naturaleza. Además, tenemos una miniplaya en uno de los ríos, que es uno de los grandes atractivos”, agrega. Pone énfasis en que la tranquilidad es uno de los aspectos más valorados. “La gente destaca mucho la privacidad y el entorno natural”, comenta. También la experiencia sensorial. “Puedes dormir escuchando el río y despertar con los pájaros. Es realmente rico el lugar”. Durante febrero, el valor por noche es de $75.000 por carpa.

Cerros y cascadas

En la Región del Maule, Glamping Siete Tazas se emplaza en Molina, a 8,5 kilómetros del Parque Nacional Radal Siete Tazas. Virgilio Ávila, account manager y socio fundador del proyecto, cuenta que los domos tienen 28 metros cuadrados habitables y están pensados para recibir hasta cuatro personas. Cada uno incluye una cama matrimonial y dos camas aéreas.

Los domos cuentan con aire acondicionado, internet satelital, Smart TV, cocina equipada y baño completo con secador de pelo. “Tenemos cocina encima de dos platos, horno, toda la loza, cafetera italiana, copas, vasos, abridor de vinos. Está todo listo, no hay que traer nada”, dice.

El complejo ofrece además tinajas de uso privado y una piscina climatizada al aire libre de uso común. El valor por noche es de $138.000. A su vez, hace hincapié en que la cercanía con el parque nacional es parte central de la experiencia. “Estamos a diez minutos de los saltos, cascadas, miradores y senderos. Todo queda muy cerca”, explica Ávila.

Ese entorno define la rutina de los visitantes. “La gente sale a recorrer durante el día y después vuelve al domo. Se meten a la tinaja, prenden la parrilla, descansan. Cada domo tiene su propio espacio para hacer asados, y eso suma mucho”.

¿Cuál es el perfil de sus huéspedes?

“Hay quienes buscan desconectarse por completo, porque estamos en medio del bosque, en un sector bien rural. Otros siempre quisieron acampar, pero no les acomoda armar carpa ni cargar cosas. Para ellos, el glamping es perfecto. Esto es como acampar, pero con todas las comodidades. Incluso tenemos internet satelital vía Starlink, lo que permite teletrabajar sin problemas, algo que muchos valoran”.

Sobre la recepción del formato, no duda. “Los comentarios en Airbnb y Booking lo muestran. Ha sido un éxito. Es algo nuevo para muchos, pero se atreven y después quedan encantados.”

Los domos están cerca del Parque Nacional Siete Tazas. Cuentan hasta con aire acondicionado.

Esta carpa tiene camas y se encuentra sobre una terraza, cerca de un río.

Experiencias incluyen desayuno, camas, aire acondicionado, baños privados y hasta tinajas para relajarse.


Autor(es):

BANYELIZ MUÑOZ

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